Publicado: 14 de Abril de 2016

Fuente: Asociación Técnica Española de Galvanización (ATEG).


Los términos galvanizado y zincado se usan a menudo como sinónimos, pero realmente corresponden a tratamientos superficiales muy distintos.

Las principales diferencias son:


Galvanizado (galvanizado en caliente, galvanizado por inmersión o galvanizado al fuego): Se basa en la inmersión de las piezas de acero en zinc fundido, a una temperatura aproximada de 450°C; dependiendo de la técnica utilizada se obtienen recubrimientos bajos (7-42 mieras) mediante el galvanizado "en continuo o sendzimir" (UNE EN ISO 10346) o de alta duración (45-200 micras) mediante el "galvanizado general" (UNE EN ISO 1461).

Se emplea principalmente en exterior y en ambientes húmedos o corrosivos. Este tipo de recubrimiento tiene una adherencia extraordinaria dado que el zinc se alea metalúrgicamente con el acero generando una serie de capas muy resistentes a los golpes y de gran dureza. Por tanto, su valor principal reside en la extraordinaria protección frente a la corrosión y en su fortaleza mecánica tanto a golpes como a la abrasión debido a su fuerte adherencia al sustrato. Además, las piezas pueden pintarse (pintura liquida o en polvo) una vez galvanizadas con objeto de modificar la estética del producto o aumentar aún más su durabilidad.


Zincado (galvanizado electrolítico o electrozincado): Es un proceso de deposición electrolítica en baños (UNE EN ISO 2081 ó 10152), similar al cromado o cobreado. La capa de Zinc es mucho más fina (5-20 micras), por lo que se suele realizar posteriormente un proceso de pasivado (tratamiento que incrementa la protección). Aun así, la duración es mucho menor y en principio salvo que se recurra a pasivados caros, solo es adecuado para interiores. Como ventajas, las piezas son más suaves y uniformes aumentando su valor estético, y se pueden pasivar, lacar o pintar.